
¿Cuáles son las condiciones para que la Diada Familiar de Son Bonet sea un éxito?
Todos coincidirán que es absolutamente fundamental la experiencia, segundo la participación, tercero el apoyo, pero sin la ilusión, es imposible sobrepasar por cuarto año consecutivo los objetivos que se había establecido. Las cifras no lo son todo, pero cantidades como las que se han manejado dejaría sentado a cualquier ciudadano. 400 personas, más de 200 familias, 120 bautismos, 6 aeronaves, 3 helicópteros, 30 aviones de exposición, 100 maquetas, 4 aeromodelos, 1 simulador, 600 litros de combustible y un buen número de colaboradores. Ése es el misterio que encierra el espíritu de Aviación en las Aulas. El matrimonio y compañerismo de todas las escuelas aeronáuticas, las empresas de aviación, la dirección de AENA de Son Bonet y el soporte del Ayuntamiento de Marratxí con la Dirección General de Menores y Familia de la Conserjería de Presidencia y Deportes del Gobierno de las Islas Baleares, que consiguieron, una vez más, que las Jornadas no defraudaran a ninguno de sus visitantes y tomaran contacto con nuestro estilo de vida.

Se organizaron grupos que recorrieron el antiguo centro de control de Son Bonet donde aprendieron los misterios del vuelo. Después de la visión de un vídeo, a pie de pista, tomaron contacto con todas las aeronaves, aprovechando incluso para subirse en algunas de los avionetas que son empleadas para la formación de nuestros pilotos comerciales. Al mismo tiempo que conocían, gracias a uno de los guías, alguna de las anécdotas de los aviones allí presentes. Los había ultraligeros, helicópteros o Jet Charters corporativos, así como los de Emergencia y Rescate de la Guardia Civil o los del Servicio de Extinción de Incendios Forestales de la Conserjería de Medio Ambiente. Cada uno de los presentes pretendía demostrar la importancia de éste sector en la sociedad balear. En el hangar del Real Aeroclub de Baleares dispusieron de una formidable exposición de maquetas y aeromodelos, donde los más jóvenes de la visita fueron agraciados con un bautismo que regalaron los centros de formación de pilotos del aeródromo. Volaron y a ninguno se le borró la sonrisa de la cara por disfrutar de una jornada de lo más divertida. Probablemente alguno de estos jóvenes nos sorprenda convirtiéndose en los nuevos ingenieros aeronáuticos, técnicos de mantenimiento y control o pilotos de una de tantas compañías aéreas que hoy en día surcan nuestros cielos, o por que no, un nuevo usuario de una actividad cada día más, al alcance de la mano.
